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La Guarida del Ángel

La Guarida del Ángel

El cielo llora. La tierra ha derramado mucha

 

sangre hasta hoy. El cielo ya no es azul como antes, y arrastra consigo su tono pálido y gris, mientras yo contemplo el suelo con gesto amargo.

 " ¿Adónde vamos después de caer? "

 Me gustaría escribir todas esas frases inacabadas en una carta sin remite, esas

respuestas que dicen estar en las estrellas, dejar redescubrir al mundo el síndrome de Stendhal de nuevo, robarle un grito al aire y salir corriendo.

Pero seguía allí, sin moverme, ni siquiera cerrar los ojos, temblándome los párpados.

 "¿ Pero qué hacer cuando estás sola, cuando el cielo dejó de ser azul? "

Olvidaré las sonrisas rotas, y secaré las lágrimas furtivas. Porque el único lugar en el que puedo estar a solas es

 

mi alma.

 

" No huyas, ¿ acaso no sabes que eres parte de mí? "

" Me llevas arrastras... "

" Lo siento... "

 

¿Qué quieres que haga con este estúpido corazón? Cada vez que te acercas, siento que me arañas, pero sólo eres un músculo, un músculo que bombea cada vez más y más fuerte cuando te acercas.

 

 

Quieres trazar brillos de luz con tu oscuridad, con la misma flaqueza que la muerte agarraría tu mano para llevarte lejos de aquí...

 

" ¿Pero adónde irás después de caer, lo sabes? "

 Cuando le ves, susurras las palabras que van a destruirte, porque ya te están matando, sólo de pensarlas, día tras noche, sin descanso. 

" ¿Por qué me haces daño? "

" Yo no te hago daño, eres tú misma. "

" ¿Por qué siento que muero? "

" Porque no haré nada para fingir que sé lo que nunca me dijiste."

Un pequeño escalón... Vamos, salta de una vez... ¿por qué te empeñas en ir recordando

 

t o d o lo que dejaste atrás? ¿Por qué ofreciste tu mano a todos los que te dieron la espalda?

"Podría haber sido yo."

Pero no lo fuiste.

Entonces el cielo podría haber seguido siendo azul, como antes.

... por   n e e r a...

Dorado Llanto del Valle

Dorado Llanto del Valle

Ah, ¡como el oro caen las hojas en el viento,

E innumerables como las ramas de los árboles son los años!

Los años han pasado como sorbos rápidos,

De dulce sabor en las altas salas

De más allá del mundo, bajo las bóvedas azules del Alma,

Donde las estrellas tiemblan

En la voz de su canción sagrada y muerta...

¿Quién llenará de nuevo mi copa?

Ya que la iluminadora, Esmeralda, Reina de las Estrellas,

¡Desde el Monte Blanco y suave ha elevado

Sus manos como nubes alzando la vista

Hacia las huellas que cierran los senderos de niebla!

Y todos los caminos se han ahogado en sombras,

Y la oscuridad que viene de los límites

Se extiende como olas espumosas,

Un manto que nos sostiene,

Y la niebla cubre siempre los corazones

Grises del valle de prados verdes...

Por   N e e r a !  x)

 

Pájaro de Fuego. Preludio de una guerra (I)

Pájaro de Fuego. Preludio de una guerra (I)

He conocido su fuego

Antes que quemaran bosques,

He sentido nuestra herida

Antes de entender la llama,

Las luciérnagas que brillan

En una noche cerrada,

Las lenguas a rojo ardiendo

Que arrasan por donde pasan.

En barco sin timonel,

Con las nubes de algodón,

Caminas hacia el sendero

De la muerte, destrucción.

En el cielo con su bruma

Sólo hay un único ángel,

El que huye de la espesura

De mantos de fuego y sangre.

¡Oh, pájaro de fuego!

¿Tan alto tus alas bates?

No tienes miedo al infierno,

Porque haces sombra a los ángeles,

Tan puros tus ojos grises,

Como tus alas de plomo,

Tu trino, dulce y afable,

Como la brisa de otoño.

Son los llantos de la guerra,

Los gritos del triunfo amargo,

¡desciende tus alas, ángel,

hacia el universo blanco!

Ahora las calles se tintan

De sólido y duro rojo,

Haciendo que pase el tiempo

En su silencio lento y largo...

El sol dibuja en tu rostro

Su oculta y bella sonrisa,

Se perfila el horizonte

Con una delgada línea,

Mas allá de las montañas,

Del otoño y de su viento,

Hay la canción siempre eterna

De los suspiros del tiempo,

los susurros del silencio..

¡Oh, pájaro de fuego!

¿Tan alto tus alas bates?

No tienes miedo al infierno,

Porque haces sombra a los ángeles,

Tan puros tus ojos grises,

Como tus alas de plomo,

Tu trino, dulce y afable,

Como la brisa de otoño.

 

  Por      N e e r a !!